martes, 14 de junio de 2011

Eclipse Lunar

Función especial del 15 de Junio, un espectáculo libre y gratuito. Podrá verse al anochecer.






















Génesis de la Luna
Se dice que hace mucho tiempo atrás, un fatal día el planeta Tierra y el cometa "Kondoor" chocaron, debido a un error de cálculos de un Individuo Sagrado encargado de las cuestiones de la creación y mantenimiento del Mundo. El choque fue tan violento, que a raíz del impacto, se desprendieron dos grandes fragmentos que salieron proyectados hacia el espacio. El desastre provocado fue tal que tuvieron que enviar a especialistas desde el Sagrado Absoluto Solar. Sin embargo poco después pudieron determinar que los fragmentos - gracias a la Ley Cósmica conocida con el nombre de Alcance, a cuya influencia estaban totalmente sujetos - habían alcanzado la armonía del movimiento del sistema general describiendo órbitas elípticas alrededor del cuerpo fundamental, del mismo modo en que este último lo hacía alrededor de Ors. Luego pudieron determinar que esta armonía podría llegar a fallar en un futuro por lo que a fin de evitarlo decidieron que para mantenerlos en su posición, la Tierra debería enviar las sagradas vibraciones conocidas con el nombre de Askokin. Así es como comenzó a surgir lo Correspondiente, gracias a lo cual los mencionados fragmentos siguen existiendo todavía sin constituir amenaza para el planeta mayor.
De los dos fragmentos, el mayor llevaba el nombre Loonderperzo y el menor Anulios, y así los llamaron los seres tricerebrados ordinarios que nacieron y vivieron en la Tierra, pero tiempo después los seres que los sucedieron, les dieron otros nombres, el fragmento más grande pasó a llamarse Luna y con el transcurso del tiempo el más pequeño e imperceptible cayó en el olvido. Los últimos en tener conocimiento del nombre del pequeño fragmento fueron los seres residentes de Atlántida que también lo llamaron Anulios. En la actualidad se ignora su existencia ya que al ser pequeño y distante se ha vuelto invisible a la vista y probablemente nunca vuelvan a ver ese fragmento los seres contemporáneos, puesto que ya se han acostumbrado completamente a ver sólo lo irreal.

Extracto del Libro "Relatos de Belcebú a su nieto" de Gurdjieff. Cáp. 9




Antiguos medios de comunicación
 - Mirábamos la Luna a determinada hora y ella era el satélite que nos conectaba.

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